You Are Worthy

 

January 17, 2018
(En español)

Jesus Christ proclaimed a New Kingdom that is not of this world. As people of the New Kingdom, we identify, first, with Jesus Christ. We must always set aside nationalism, party identity, race or place of origin. Our identity is Jesus Christ. We are all beloved children of God. Every person on this earth is created in God’s image. That is a profound and moving realization and identity.

As followers of Jesus Christ who live this identity in the Episcopal Diocese of Pennsylvania I humbly offer the following:

We welcome, accept and embrace all our brothers and sisters; we are a diocese where everyone “belongs.” In Genesis, God created humanity in his image, male and female God created them (1:27). God formed us out of the dust of the earth and breathed the breath of life into us (2:6). God created every inch of this sacred earth and every person with liberating and loving hands. No person nor any place on earth is profane.

No person is unworthy.

Our words have deep meaning and impact. Somewhere in the world, a mother is speaking to her son. A father is talking to his daughter. Families are speaking to one another, and they somehow have to explain that they are not second class, that they are of value and mean something in the eyes of God, that they are worthy. We must join in their voices.

There is not one person, government, or institution that can truly make us worthy, it is Jesus Christ alone. It is the person of God made real in Jesus Christ; sacredly present in each breath and action. This is who we are, and if we as a Church do not hold and proclaim this identity, then we are lost. Our words are these: every person is worthy and held sacred in the eyes of God. There are no labels, only children of God.

Let us say it again and again. Through our lives and ministry – that Jesus is our identity. It is Jesus that shapes the way we treat each other. We journey together to see that beautiful kingdom of God. God so loved THE WORLD (the entire world) that God sent Jesus Christ so that everyone may have LIFE (John 3:16).

Our call is to the cross of Jesus Christ. It is at the foot of the cross we see the hope of the resurrection. Let us remain in beauty, let us remain in love, let us remain in Jesus Christ. All that will ever remain is Jesus Christ.

In Christ,

The Rt. Rev. Daniel G. P. Gutiérrez
XVI Bishop of The Episcopal Diocese of Pennsylvania

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Jesucristo proclamó de un Nuevo Reino que no es de este mundo. Como pueblo de este Nuevo Reino, nos identificamos primero, con Jesucristo. Debemos siempre poner a un lado el nacionalismo, el identificarnos con un partido, con una raza o lugar de origen. Nuestra identidad es la de Jesucristo. Somos de Dios sus amados hijos e hijas. Cada persona en la tierra es creada a la imagen de Dios. Esta es la más profunda y conmovedora identidad que reconocemos.

Como seguidores de Jesucristo, que vivimos esta identidad en la Diócesis Episcopal de Pennsylvania, humildemente les ofrezco lo siguiente:

Demos la bienvenida, aceptado y abrazando a todos nuestros hermanos y hermanas; somos una diócesis donde todos pertenecemos. En Genesis, Dios creó a la humanidad a su imagen, varón y hembra los creó (1:27). Dios nos formó del polvo de la tierra y nos dio el aliento de vida (2:6). Dios creó cada pulgada de esta tierra sagrada y a cada persona con manos amorosas y de liberación. Ninguna persona, ni lugar en la tierra es profana.

Nadie es indigno.

Nuestras palabras tienen un profundo significado e impacto. En algún lugar del mundo, hay una madre que está hablándole a su hijo. Un padre que está hablando con su hija. Familias que están hablando unos con los otros, y algunos tienen que explicar que ellos no son de segunda clase, que son valiosos y son de gran significado ante los ojos de Dios, que son dignos. Debemos unirnos a sus voces.

No hay persona alguna, gobierno, o institución que pueda realmente hacer de nosotros seres dignos, es solamente Jesucristo quien lo hace. Es la persona de Dios que se hizo real en Jesucristo; presente sagradamente en cada respiración y acción. Esto es lo que somos, y si somos como una Iglesia que no se sostiene y proclama esta identidad, entonces estamos perdidos. Nuestras palabras son estas: toda persona es digna y santa ante los ojos de Dios. No existen etiquetas, sólo la de ser hijos e hijas de Dios.

Digámoslo una y otra vez más. A través de nuestras vidas y ministerios – que Jesús es nuestra identidad. Es Jesús quien forma el trato que tenemos con cada uno. Caminamos unidos para ver la belleza del Reino de Dios. Dios ama tanto AL MUNDO (el mundo entero) que Dios envió a Jesucristo para que todos puedan tener VIDA (Juan 3;16).

Nuestro llamado es ir a la cruz de Jesucristo. Es al pie de la cruz que vemos la esperanza de la resurrección. Permanezcamos en la belleza, mantengámonos en el amor, mantengámonos en Jesucristo. Todo lo que permanecerá para siempre es Jesucristo.

En Cristo,
Ilmo. Rvdmo. Daniel G.P. Gutiérrez
XVI Obispo de la Diócesis Episcopal de Pennsylvania