God Unites

 

A message from the Bishop

 
(En español)
 
But Jesus, aware of their inner thoughts, took a little child and put it by his side, and said to them, ‘Whoever welcomes this child in my name welcomes me, and whoever welcomes me welcomes the one who sent me; for the least among all of you is the greatest.’ Luke 9:47-48

Father’s Day is approaching, and I will long for my son who is away and will soon depart for ROTC boot camp. I love him with a love that knows no boundaries. The separation will be painful, and I will pray for his safety. I will ask Jesus to hold him close and embrace him within a holy presence.

I cannot imagine being forcibly separated from my child. Throughout Holy Scripture, God is continually seeking to be united with us. So much so, that God sent Jesus Christ. Scripture is clear that evil scatters and God unites. Separation and scattering are occurring in our country.

Today, children are crying for their parents. Tonight a child will sit alone in the darkness because of a policy. Each moment that a child endures this separation is horrific, inhumane, and unnatural. It counters every verse in scripture to be one with God, one another and as a family.

This is a moment in time when our faith and life must be in Jesus Christ. This is a time when our faith must become a reality. This is the moment when we can shine the light of Jesus into the darkness of despair. This is a moment when our leaders have the opportunity to bring peace.

I am speaking as an American, a bishop of the Episcopal Church and someone who has given my life to Jesus Christ. I am asking that Christians of all denominations raise their collective voice against the policy of forcibly separating children from their parents if they are caught at the borders. This policy must end today.

For one holy moment, let us place aside political parties and personal partisan mindsets. In this sacred moment let us cast aside blame, the past, policies, laws or the reasons parents have chosen to immigrate. They are excuses for living in darkness and for not seeking the light. We believe in life, we believe in family.

I am pleading that we not, nor do we, confuse the issue of separating children from their families from the technical legalities of immigration. Separating children from their parents violates God’s Law. God’s law is not beholden to the laws of man: “But Peter and the apostles answered and said, ‘We must obey God rather than men.’” (Acts 5:29).

This is not who we are as citizens of the United States. This is not who we are as people who carry the name of Jesus Christ. People of faith and conscience, this has to be changed today. A child’s future is in our hands. Our collective conscience is on display.

We are better than this. Let us raise our collective voice and show the world why Jesus matters. Let us demonstrate why Jesus is the answer to the problems that confound society, and that His followers actually believe it.

Take this moment to imagine the terror a child is enduring by being removed from his or her parent. The pain, isolation, fear, and despair. As Christians, this pain must touch our faith and our lives. On this Father’s Day, let us give the gift and light of Christ to a child who sits apart from their family. Through prayer, I hope you are moved to express your faith and beliefs to those that represent you at all levels of government.

May God bless America and may God bless us all.


The Rt. Rev. Daniel G. P. Gutiérrez
XVI Bishop of The Episcopal Diocese of Pennsylvania

But the fruit of the Spirit is love, joy, peace, patience, kindness, goodness, faithfulness, gentleness, self-control; against such things there is no law.  Galatians 5:22-23

 
 
 
 
Dios nos une

 “Jesús, al darse cuenta de lo que estaban pensando, tomó a un niño, lo puso junto a él y les dijo: El que recibe a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me envió. Por eso, el más insignificante entre todos ustedes, ése es el más importante.” San Lucas 9:47-48

El Día de los Padres se acerca, y anhelo ver a mi hijo que está lejos y pronto se irá para el entrenamiento de ROTC. Le amo con el amor que no tiene límites. La separación será dolorosa, y oraré por su seguridad. Le pediré a Jesús que lo mantenga cercano a Él y le abrace con su Santa presencia.

No puedo imaginar el ser forzado en separarme de mi hijo. Es a través  de las  Sagrada Escrituras que Dios continuamente busca estar unido a nosotros. Es así de mucho su amor, que Dios envió a Jesucristo. Las Escrituras son claras en decir que la maldad quiere dividir y que Dios nos une. La separación y la división son cosas que están ocurriendo en nuestra nación.

Hoy día, los niños y niñas lloran por sus padres y madres. Por la noche un niño o una niña se encontrará solo en la oscuridad por causa de una política pública. Cada momento que un niño o niña sobrevive una separación es un horror, es inhumano, y no es algo normal. Cada verso de las Escrituras cuenta que somos uno en Dios, que somos unos con los otros como una familia.

Este es un momento en el tiempo donde nuestra fe y nuestra vida tienen que estar en Jesucristo. Es el tiempo cuando nuestra fe tiene que convertirse en realidad. Este es el momento cuando podemos brillar en la luz de Jesús para disipar las tinieblas. Este es un momento cuando nuestros líderes tienen la oportunidad de traer y brindar la paz.

Les hablo como americano, como Obispo de la Iglesia Episcopal y como una persona que ha rendido su vida a Jesucristo. Les pido que los cristianos de todas las denominaciones levanten su voz colectivamente en contra de toda política que obliga a los niños y las niñas a separarse de sus padres y sus madres si se les encuentran en las fronteras. Esta política de normas tiene que terminar hoy.

Por un solo momento sagrado, dejemos a un lado nuestros partidos políticos y nuestros ideales y pensamientos partidistas. En este sagrado momento, dejemos a un lado la culpa, el pasado, las políticas públicas, las leyes o las razones por las que padres y madres son escogidos por inmigración. Estas son excusas que se usan para vivir en la oscuridad y por no buscar lumbreras. Creemos en la vida, creemos en la familia. 

Les suplico que no confundamos el real problema de separar a los niños y niñas de sus familias por razones técnicas y legales de inmigración. Separar a los niños y niñas de sus padres y sus madres es una transgresión a la ley de Dios.  La ley de Dios no se ajusta a leyes humanas: Pedro y los demás apóstoles contestaron: —Es nuestro deber obedecer a Dios antes que a los hombres.” (Hechos 5:29)

No es lo que somos como ciudadanos de los Estados Unidos de América. No es la gente que somos cuando llevamos el nombre de Jesucristo. Las personas de fe y de conciencia, tienen que cambiar esto hoy. El futuro de la niñez está en nuestras manos. La conciencia colectiva se demuestra. Somos mejor que esto. Levantemos nuestra voz colectivamente y mostrémosle al mundo porque Jesucristo es importante. Demostremos porque Jesús es la respuesta para los problemas que confunden la sociedad, y que sus seguidores creen en esto.

Tomemos un momento para imaginar el terror que un niño o niña enfrenta cuando es forzado a ser separado de sus padres y sus madres. Es sobre dolor, la desolación, el miedo y la desesperación. Como cristianos, este dolor tiene que mover nuestra fe y tocar nuestras vidas. En este Día de los Padres, démosle el regalo de la luz de Cristo a un niño o una niña que se encuentra separado de su familia. Por medio de esta plegaria, confió que seas conmovido para que expreses tu fe y tus creencias ante aquellos que son representantes en todos los niveles de gobierno.

Que Dios bendiga a América y que Dios les bendiga a todos.

Ilmo. Rvdmo. Daniel G.P. Gutiérrez
XVI Obispo de la Diócesis Episcopal de Pennsylvania

En cambio, lo que el Espíritu produce es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad,  humildad y dominio propio.” Contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5:22-23